EL «FLOWER POWER» DE ZIDANE

REAL MADRID21BARCELONA

El partido inteligente, estratégico y afortunado del Real Madridpudo con un Barcelona que siempre se creyó superior fatuamente. La supuesta  superioridad sólo se traduce en goles y Koeman, de principio, deja famélico el ataque, con solo Dembelé en la punta, que se estrelló e hizo el ridículo, porque nunca tuvo espacios y siempre necesitó un segundo delantero.

Messi ya sólo es un constructor  de ataque. Ha perdido la hegemonía del gol, del último pase. Cuando el caduco Koeman se dio cuenta, al introducir al anhelado Griezman, ya era demasiado tarde y jamás pudo con un Real Madrid, aterrado defensivamente,  excesivamente cansado, pero seguro de la inmensa flor  que  Zidane ha plantado en Valdevebas.

Se quejaba Klopp de que este Di Stéfano sólo es un precario “campo de entrenamiento”. Se quejaba con  inepta insidia, ya que  todos los grandes equipos juegan en suntuosos estadios, con rebotes del eco que premia las grandes jugadas.

Efectivamente, Valdevebas es otra cosa. El Madrid duerme en su residencia y juega relajadamente en su campo de entrenamiento. Es invencible ante los grandes equipos, como tiene demostrado, salvo con los apéndices flojos de la Liga, con lo que se confía y juega con ellos como en estos partidos de entrenamiento con filiales.

Preciso, sacrificado e inteligente que Valverde fuese la perfecta perdición ofensiva de Jordi Alba, que no fue nunca volvió a ser el socio favorito de Messi, salvo cuando Zidane determinó  sacarlo del campo talismán, porque quizá Valverde, muy propenso a las lesiones, precisara el cambio.

En plena tormenta, con un Barcelona cabreado, el Madrid jugó un partido con la mente puesta en la retaguardia. Messi ya no convertía aquellas faltas, que eran medio-penalties. Dembelé hizo el por partido de los últimos tiempos. Y desaparecieron De Jong y, ese proyecto Iniesta que es el desangelado Pedri.

Ni  siquiera los rechaces favorecieron  al Barcelona, mientas la flor de Zidane se agigantaba  como el ”flower power” de esta primavera. El decisivo segundo tanto representaba el perfecto jardín de Zidane. Fue una carambola de fantasía, aunque era  más una carambola a tres bandas. Kroos dispara sin anhelo, le da a Dest y Jordi Alba la mete para dentro. La carambola decisiva del partido.

Siempre paso algo en cualquier tormenta madridista. Zidane es Zidane, como Boskov decía que fútbol es fútbol. Es una axioma, aunque Zidane ha alargado y perfilado su mundo de la suerte, con un nuevo talismán llamado Valdevebas o o Di Stéfano. La saeta siempre será la rubia de la suerte.

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1 comentario
  1. Francisco José Perea dice

    Una flor, una flor, con una flor no se ganan tres Champions seguidas, te recuerdo que jamás nadie había ganado dos seguidas y el ha ganado tres. Mi pregunta es por qué no te dedicas a lo tuyo que por lo menos no hacias el ridículo, como lo haces cada vez que comentas algo de fútbol. Por cierto llévate de paso a producir a cantantes a tu amigo Mourinho que está totalmente acabado

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