EL NUEVO CACIQUE DE LA LIGA

ATLETICO DE MADRID10BARCELONA

Tuvo el Atlético poder de machacar al Barcelona como nunca lo pudo hacer. Pero no se despegó de sus fantasmas y dejó que el semi muerto Barça lo acongojara con el suspense final con un insidioso empate.

El “cholismo” actúa como las raíces profundas del árbol que ha creado. Las raíces son ya muy profundas en el Metropolitano. Y lo que pudo ser una fiesta, una gloria, la “verbena de la paloma” con el “Pichi” Atleti, se convirtió en el “unocerismo” reglamentario, como dictamen del forense de cada partido de Simeone.

Puede haber excusas. Luis Suárez es llave que dejar entrar a la puerta del éxito a Joao Félix. No estaba y el equipo lo notó. Carrasco suplió la ausencia con su talento, velocidad y esfuerzo e incluso pudo ejercer de goleador, en la jugada más absurda, ridícula y vergonzosa de un gran meta como Ter Stegen.

Por si era poco en tiempos de calamidades, hasta el meta alemán falla y es como si en el Barcelona se moviera la tierra bajo sus pies como en un terremoto. El doctor Koeman no tiene ni sismógrafo.

Es un absurdo técnico que además ha certificado la caída del dios Messi. El fenómeno me llegó a dar pena. Llega tarde a todo, no tiene ni chispa ni velocidad. Juega como una “vieja gloria” en esos partidos benéficos. La pregunta que se hace el barcelonista es si vivimos la caída del imperio Messi o si es un retiro apañado por la indigestión el hastío que le cuesta digerir, sus vómitos, ante un Barcelona en su mayor crisis financiera conocida, sin presidente, en medio de una guerra de clanes o taifas para hacerse con el poder. Entre el independentismo o la nacionalidad, este Barcelona es ya menos que un club.

No se entiende la abulia, la absoluta mediocridad de Griezmann. La torpeza del viejo Pjanic en el centro del campo y esa extraña elipse de De Jong, que piensa que ya es sólo un central.

En todo este caos del actual Barcelona, el Atléti sólo ganó por el unocerismo que inventó hace ya una década el Diego Simeone, el príncipe de las glorias rojiblancas.

Ante la el posible golpe de estado de Messi en el Barcelona, la meteórica mediocridad de Zidane para desprestigia al Real Madrid, resulta que el “príncipe del miedo”, el “cholismo” más académico se ha convertido irrefutablemente en el nuevo gerifalte de la nueva Liga de la pandemia. El auténtico “mandamás”. Gloria al Principe del “unocerismo”.

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