Enésimo mal partido de la era Ancelotti–Zidane. No hay sincronización, velocidad de pedal ni imaginación en este tándem que vive un desconcierto táctico y estratégico, que castiga a un equipo como el Madrid actual que juega mal, sin sistema, sin una definición clara de la personalidad en su juego.
Mi amigo Raúl me escribía un mensaje en que me preguntaba cual era el sistema con que había jugado el equipo blanco. Si era un 4-2-4 o 4-3-3 o un 7-3-0. Cualquiera sabe. A mí me pareció un 4-2-4, con lo que partía al equipo en dos, con una zona media en que Illarra y Modric estaban condenados al fracaso como casi todos los centrocampistas en esta nueva era. Modric sale del paso, pero no juega en su sitio. Eso lo sabe cualquier tonto.
Carlo Ancelotti. | Efe
Osasuna, como el Celta, incluso le tuteó con el balón, en juego, táctica y desplazamiento. Pero era más pobre ofensivamente que un niño en un gran estadio. No recuerdo ni una sola parada de Casillas. Con eso ya está todo dicho.
Menos mal que ya están cerradas las papeletas del Balón de Oro, porque dado el actual estado de forma de Ronaldo dudo que le votaran en estos momentos. Parece un jugador que se le ha olvidado la ambición, el hambre de Suecia.
Bale no es ni la sombra del que era en el White Heart Lane. Me han dicho que es mentira que el galés le dijera a Ancelotti que le gustaba jugar de extremo, por la derecha. Eso se lo ha inventado Zidane. Un enorme jugador como Bale está castigado a un extremo, cuando de media punta, con Jesé, Benzema y Ronaldo en el ataque, se hubiera hinchado. Pero encima le hacen un penalti y no se lo pitan y Ronaldo le roba un gol. Es cierto también que Bale no tiene la mala leche de un jugador con garra. Tiene genio, pero no lo ha sacado todavía en Madrid. Insisto que es un enorme error castigarle en un lado. A Bale hay que darle libertad, mucha libertad del centro del campo hasta el área… Pero se le tiene soterrado en un extremo, obligado a arrodillarse a los pies de Ronaldo.
No quiero meter más el ojo en Illarra. Es increíble lo de sus 40 millones. Nunca será nada. Como Isco. Pero eso lo dije a comienzos de la temporada. A Jesé le prefiero 100 veces antes que Benzema. Tiene hambre, tensión, aunque mucha menos clase de lo que él mismo se cree. Pero es un delantero preocupante, al menos.
Tan preocupante como el partido de vuelta, aunque resulte una utopía que Osasuna le haga tres goles al Madrid y el Madrid ninguno. Pero cosas más increíbles se han visto en el fútbol y El Sadar suele ser una trampa angustiosa para el Madrid. Y, desde luego, con este tándem que no pedalea, el pronóstico es reservado.
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