ESPAÑA BESA EL CIELO

ESPAÑA60ALEMANIA

Me froto los ojos . Es como un sueño en una noche otoñal. Seis  goles a Alemania. No recuerdo semejante “grose tragodie” (gran tragedia) en la historia del fútbol germano. Esta tragedia es in comparable, la  tragedia de La Cartuja sevillana. Me recordaba aquella obra de Nietzsche, “El Nacimiento de la tragedia”.

Los sueños, sueños son, pero España, como nación, para el fútbol español necesitaba una alegría como la goleada a la “bestia alemana”. Una alegría tan descomunal que hasta las “walkirias” despreciaban a esos nibelungos ridículos, enanos oscuros que vivían en las profundidades del partido.

Eso fue el equipo de Lowë, que desde el mundial Brasil sólo ha logrado degenerar a una sensacional selección y que no ha podido recomponerla. Un fracaso tan grande como el ReichstagPero, ¿la selección jugó realmente como selección alemana?. Realmente, me ha parecido como un entrenamiento, un partidillo de preparación contra los casados veteranos, amigos ese Beckenbauer.

Ahora mismo he recordado las predicciones  del jugador canario Oscar Mascarell que juega en el Schalke O4. Entre otras verdades del barquero decía que si España fuera a jugar rápido, la selección germana iba a sufrir muchísimo. Y máxime con tres centrales, que son como el expreso de Berlín de los años veinte, lentos, con dos laterales que ni juegan de defensas ni de creación. Y sin Kimmich, el autentico líder, la posibilidades alemanas iban a quedar al borde del caos. No se ha equivocado.

Efectivamente, la selección de Luis Enrique jugó un fútbol de vértigo, con el movimiento del balón rapidísimo, vertiginoso, con un Morata, que aparecía con el nervio de un Hugo Sanchez. Y conferirán, para mayor gloría de Guardiola, que hizo un “hat -trick” y sin lateral izquierdo enfrente,  se rio hasta de un Neuer, que parecía el meta del Sevilla Atlético. 

Me parece injusto hablar de individualidades, porque toda la selección  jugó con la garra y la humildad de los Cartuchos de La Cartuja, que todavía quedan en la isla. Unai Simón llegó ayer un espectador, un convidado “vip” para presenciar semejante exhibicion.

Ni Sané ni Kroos -cada día parece más mayor-  y ¿jugo  el goleador Werner?. Fue lograr el segundo gol España y la selección germana se perdió  por su “selva negra”, para  quedar como un animal herido dispuesto a recibir la mayor paliza de su historia. Jamás se vio a una selección alemana tan dramáticamente aborrecible , execrable , al borde de un final atroz para Lowë. «Grose» tragedia.

Ni siquiera Sergio Ramos glorificó la goleada. Se partió muscularmente, porque los años no perdonan y tanto partido, hace reflexionar en su despedida feliz. Ni su barba ni su moño pueden lograr tantos millones como pide su familia.

Luis Enrique se convierte en el técnico que podrá presumir toda su vida, que fue el arquitecto de haber metido media docena de goles a la histórica alemana. En fútbol es terriblemente inescrutable, absolutamente paradójico, pero esta alegría nos las merecíamos todos, por favor.

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