LA LEYENDA DE COURTOIS

LEVANTE02REAL MADRID

No puso ser más pragmático, inteligente y sufrido el triunfo del Real Madrid en la Valencia levantinista. La estrategia de Zidane de dejar la puerta a cero funciona maravillosamente en la Liga española. ¿Por qué?. Porque cuenta con la deprimente magnitud de delanteras de los equipos más damnificados económicamente y con ese pulpo superlativo de Courtois, con esos ocho tentáculos mágicos, imposibles de superar o de batir. Ni con el arpón del gran capitán Nemo.

Si me preguntan si me gusta el Real Madrid actual me rebelo con la sabiduría del fútbol de conciencia. Tengo pecado de incredulidad. Me llamo Julian, pero Tomás Julián. Y no me creo nada hasta que veo la huella de los clavos de Zidane. Soy como el apóstol Tomás, pero en el fútbol.

Con un equipo de enormes jugadores se ataca muchísimo en el centro del campo. Hay descomposición térmica y efectiva. Modric es un divíno organizador. Valverde no organiza, pero corre. Es un desequilibro conceptual y de juego, porque además es un centro del campo desarmado, nada pensado, que va directamente a la deriva, justo a partir del minuto sesenta de partido, cuando Modric se le para el compás de su juego por cansancio, al igual que Valverde que como “correcaminos” penitente no tiene las pilas como los conejos del Duracell.

Entonces, el Madrid se convierte en un muñeco de los del “pim-pam-fuego», pero el Levante tenía tan poco juego, poco fuste y encima un remate ridículo, que el pulpo Courtois aparecía como ese gigante de ocho tentáculo, como en la fábula de Julio Verne. El belga es imbatible. Hasta con un tacón de la pierna izquierda es capaz de evitar un gol o apagar la fe del rival.

Sí, lo pasa mal el Madrid en los minutos que en que hay que definir un resultado final, pero con su conciencia de equipo vencedor supera la máquina también cansada y sin puntería del Levante. Un equipo azulgrana que me ha sorprendido, porque es el peor Levante que he visto en mucho tiempo. Ni siquiera tenía la garra de su “comandante ” Morales.

Me dirán que esquivo hablar del gol de Vinicius. El gran gol según algunos. Para los que hemos jugado mucho al fútbol, la posición de su cuerpo e incluso de sus pies, nos indican que buscaba un posible centro para las cabezas de Ramos y Benzema. El centro se convirtió en un pase a la red. Basta ver su incredulidad, tras su centro. No nos hace más que confirmar lo que vimos después, con errores pantagruélicos de cara al gol. Así que me dejarán al menos el margen de la duda, como punto de reflexión de un jugador que se parece más cada día a una entelequia.

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