LA RESURRECCION DEL BARÇA

JUVENTUS02BARCELONA

Fué el mejor partido que le he visto al Barça desde hace muchas lunas. Fantástico en el movimiento de balón, sobre todo en el difícil arte de la profundad. Suspiros de la mejor fragancia azulgrana de sus irrepetibles y fantásticos tiempos. Resulta una pena que Messi haya perdido ese aguijón venenoso y final, cuando creo que por el litigio con Bartomeu, con el club y demás hayan terminado con al menos dos kilos de en su propia endogamia. Aún así por su ambición, era como un Messi nuevo y rejuvenecido espiritualmente, seguramente por la salida de Bartomeu.

En realidad, todo el equipo se liberó. Jamás podrá perdonarse a un mediocre presidente que hubiese atacado a sus propios jugadores con la más absurda propaganda tercermundista.

Así que el resultado me pareció absolutamente corto. Messi perdió, al menos, cuatro goles, cuando en tiempos pasados hubiera sido unos continuos pases al cielo. Hasta Dembelé fue la mejor de la “pantera rossa”, con un primer tiempo espectacular, soberbio. La mancha es Griezzman, que no marca un gol aunque la portería mida veinte metros. No se me ocurre otra razón que la económica para que Koeman, no haga jugar juntos con Dembelé y Ansu Fati, por los costados.

Siempre que un equipo como la “vieja señora” parezca condenada a los infiernos produce desasosiego e inquietud. Pero me parece que el epicentro del huracán tiene a Pirlo como protagonista. Los dueños de la Juve, los patrones de la Fiat no quieren precisamente un conductor lento con un “cinquecento” como Pirlo. Parece un conductor novato con la L en la espalda de su coche Fiat.

La Juve no tiene armazón táctico. Es como un despropósito posicional, con la mínima intención del viejo «conduttore» de crear un equipo a base de la eterna promesa de Rabiot y un Betancourt, que no da finalmente el paso hacia ser una estrella. Es como si Cristiano Ronaldo hubiera infectado a la Juve, como única vacuna posible de su salvación.

El Barça se deleitó ese riquísimo Bicerín, tan turinés, a a base de café negro y chocolate, que tanto impacto me produjo desde la primera vez que ví a la Juve en su casa. El equipo de Koeman sólo se tomó dos, pero pudieron ser cinco o seis como mínimo. Como le gustaba a Puccini. Lo malo es que definitivamente Pirlo no es Puccini, como “regista” entrenador.

Hasta Morata fue un maldito en el partido. El Var lo martirizó quitándole tres goles, los tres por fuera de juego. Era una desesperación hasta el suicido como ariete. Pero Morata fue el mejor de la Juve. No sé si Messi volverá a alcanzar la gloria, pero la exhibición azulgrana en Turín, obliga a decir. “Grácies, Bartomeu

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