LUIS ENRIQUE SE CREYÓ EL REY DE LA RULETA RUSA

ITALIA11ESPAÑA

No puedo aguantar más a Luis Enrique. Es un técnico que encangrena a los equipos. Imposible descifrar su soberbia analítica para despreciar de inicio a Morata, cuando es un consumado maestro de como desequilibrar los espacios de sus compañeros Bonucci y Cheellini, amigos  de la Juventus, como se demostró en su irrupción estratégica entre los dos defensores, con un  excepcional gol, al estilo de como a veces delata su sorprendente calidad.

Pero cuando Luis Enrique se empeña en la absolutamente ridícula idea  de “ Morata y diez más”, su egoísmo, su idolatría a su ego , es cuando le “mata” definitivamente. ¿Cuántos penaltis ha fallado  Morata en los últimos tiempos?. Jamás debió dejarlo arruinar su moral, su personalidad y su propio orgullo, pero Luis Enrique es un egoísta  profeta del fútbol, como tantos han aparecido en el glorioso fútbol español.

Sí, España llegado a semifinales, nadie le podrá recriminar su voluntad, pero en el estúpido  cinismo  emprendedor de Luis Enrique de jugar hasta el «limite” recuerda excesivamente a la gran película de Michael Cimino, llamada  El cazador” .

Luis Enrique se ha había convencido de  ser un especialista de la ruleta rusa , como el gran Christopher Walken – gran bailador y buen futbolista, por cierto -. No se puede dar tantas vicisitudes especulativas  de tres prórrogas y dos tandas de penaltis. No hay quien lo aguante. Ha quemado los nervios de los españoles. Lucho no era  Walken y menos con su fanfarronada filosofía sobre Morata.

Los jugadores, aunque todos casi rotos suplentes del City, han hecho y más de lo que ha podido. Por ejemplo, Dani Olmo que se  criado en el Zenith ruso, tiene la resistencia germánica de la ciudad de Bach. 

Jugadores como Laporte y Oyarzábal que han dado que su propio valor intrínseco. Demasiado han respondido a un técnico caprichoso, narcisista  y mefistofélico que se creyó el rey de la suerte o de l muerte súbita.  Así que perder con penaltis con Italia me parece una absoluta injusticia a la voluntad, a la maravillosa aptitud de un equipo que jamás quiso perder, pese a los errores de un entrenador. Castigado,  absolutamente castigado Busquets o de la propia lentitud de otro jugador del City, Rodri, el técnico siempre creyó el que el carisma de Guardiola iba a salvarle en su contante genuflexión táctica.

El espíritu, la voluntad, la maravillosa fogosidad de los jugadores españoles que han llegado hasta las semifinales, pese al idólatra Luis Enrique,  lograron hacer jugar  el peor partido de Italia en esta Eurocopa, aunque contra Chiesa es una desventaja, que se lo digan a Cristiano Ronaldo, porque Cheisa siempre era el salvador de la Juve. 

Pensé que Italia perdía en los “bombones de los penaltis”, aunque fueran los Cadburys ingleses, porque Mancini había prescindido en el equipo a los mejores especialistas de los penales como Cheisa, Isisigne e Inmobile, pero había que contar con ese especialista Luis Enrique que se había creído el «rey de la ruleta rusa». Fracasó, porque no pensó que «el factor Morata», para su final, iba condenar su  lapidaria frase de “Morata y diez mas”. Profético.

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