MELANCOLIA EN LA CARTUJA

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El viejo tratado de la posesión, del toque y el más miserable aburrimiento, en busca de un gol como episodios esquizofrénicos es la estampa de una selección sin recursos. Antes un búnker sueco hecho de adobe, la selección confirmaba que Luis Enrique es un mediocre alumno de Guardiola, con un sistema reaccionario, obsoleto como que hasta Tuchel se lo echó en cara al cavernícola Pep en la final de la Champion. Un sistema todavía empeñado en la asfixia sólo en el medio campo de rival, pero sin poder traspasarle, ni siquiera con centros laterales.

Además, Luis Enrique padece su odio ancestral a su viejo equipo, el Real Madrid. Con él, un “blanco” está prohibido. Ya no sólo por la venganza a Sergio Ramos, Asensio y compañía, sino por tratar de ser más listo que nadie y empeñarse en Morata, que sólo ve goles cuando parpadean las estrellas. Me decía un amigo que falla tanto como Vinicius, pero el brasileño tiene mucha más gracia.

Otro complejo de Lucho, entre su fantasmagórica superioridad repleta de complejo tácticos y personales, es delimitar y castiga a la Liga Nacional española. Ahí tenemos el ejemplo de Gerard Moreno. No sólo prefiere a Morata, sino a otro pupilo de Guardiola, como Ferran Torres, que está más quemado que el Whity Grove de Machester. También tenemos por la izquierda el caso de Lucho pidiendo peras al Olmo de Leizpig.

Laporte y Rodri fueron otros dos pupilos de su maestro Guardiola en el viejo escalafón, sin velocidad, sin tino. Y lo que es peor una selección española no puede permitirse el lujo de no tener un sólo jugador con desborde. Ni un sólo regate para denigrar a una selección tan mediocre como Suecia.

Aun así, primer con el palo repelido por Isak, el jugador de la Real Sociedad y el falló de Berg, que juega en Rusia, y que desperdició todavía un gol más claro que el de Morata, hubiéramos sido retratados en La Cartuja. Sucesos que pudieron reventar los cimientos de La Cartuja, una mala elección en junio, cuando la hierba crece amarilla.

Pero ahí tenemos a nuestro Pepe Gotera, increíble, el presidente Rubiales, que sentó al lado del Rey al demonio de Florentino, el presidente de la UEFA Ceferin, que quizá también quería saludar a su “amiguete”, compatriota, el árbitro Vincic, que no estuvo nada mal. El esloveno ha pasado por un calvario acusado de prostitución, drogas y demás. Un respiro de su señor Ceferin, que según las últimas noticias se ha vuelto a subir el sueldo en plena pandemia. Ya ha ganado ocho millones de francos suizos desde que traicionó a Platini.

Pese al castigo con cilicio incluido en La Cartuja, no pienso que la selección tenga problema en pasar la siguiente fase. Polonia y Chequia parecen dos novicias de Europa. Lo peor es que Luis Enrique sigue anclado en un pasado cuando jugaba con Messi, con Iniesta, incluso sueña con que Pedri, absolutamente, desbordado, pero que llegue a aquella inteligencia de Iniesta. No hay un plan B, no hay una alternativa. Luis Enrique es un prisionero del pasado.

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  2. María Concepción dice

    Estoy de acuerdo con su comentario . Y entiendo el enfado de la gente con los jugadores que ha llevado , y sobre todo su afán de poner a Morata , jugador que el Madrid quiso que se quedara y él como un niño mimado se marchó creyendo que era un mega estrella y que ha fracasado . Habla mal del Madrid y por eso el desquiciado iado de Luis Enrique lo pone

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