PANICO EN EL PISUERGA

VALLADOLID12ATLETICO DE MADRID

Nadie puede reclamar la justicia del Atlético de Madrid en ganar su taquicárdico, histórico, pero irrefutable triunfo, porque falló un poco menos que los dos equipos históricos, el Barcelona del fin de la era Messi y el Madrid del final de la era Zidane.

Han sido la decadencia siempre bien presionada, aniquiladora efectiva como la de Simeone. Aunque si el Cholo hubiera perdido esta Liga, se hubiera hablado también del fin de la era Simeone. Pero se ha salvado con la fuerza de un ex madridista madridista –Marco Lorente-, y los goles de un barcelonista Luis Súarez, dado por amortizado.

Conservadora, pero pragmática, la era Simeone representa un empuje de nostalgia, una religión El Atlético de Simeone siempre será el Atlético del “cholismo”.

El Atlético hizo una primer parte deleznable. Agitado, histérico, dominado por la buena disposición táctica y técnica de un Valladolid colista que puso entre acuerdas a un lamentable sistema ”cholista”, absolutamente inadecuado para una final. Entre los rojiblancos estuvieron mal todos. Koke, Saul, Suárez, el cansancio de Llorente, salvo algunos impulsos eléctricos de ataque de Correa.

Si no hubiera habido esa carga positiva en el segundo período que provoca el “cholismo” el Atlético no hubiera ganado el partido y todo con mucha suerte, dado el regalo de Guardiola para el ultimo gol de Suárez, que estuvo lamentable todo el partido. Aún así como es costumbre, el “cholismo” obligó al Atlético a defender el resultado final y pasar momentos caóticos ante un equipo que ya estada descendido.

La despedida de Zidane estuvo a ala altura de que la que e Madrid ha tenido que sufrir en toda la temporada. Sin globo ni brújula y un juego de timos amparándose en las calidad de Benzema. Ganó como siempre, en los últimos suspiros de un partido que mereció perder, pero Unai Emery es especialista en tener un complejo grave con el Real Madrid. Mucho tendrá que mejorar el Villareal para poder ganar al Manchester United. De momento, sólo sería n milagro o una “beau geste” delos “marcianos” de la cerámica.

Sólo hay que felicitar con efusión, con nervios, con miedo a un abrazo a este campeón de los suspenses, pero que alimenta aun mas el disparate que Tebas, Roures y el presidente de la Federación que excusan la mediocridad de un futbol tan pavoroso tan sólo con la media del suspense final. Es como si hubiéremos visto una mala película, que solo ha tenido un relativo interés sus cinco últimos minutos.

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