PRIMAS DONNAS EN EL SADAR

OSASUNA00REAL MADRID

Un Madrid mohíno, mediocre, sin pasión, sin temperamento y con un espíritu ofensivo muy deteriorado, no pudo pasar del empate con el penúltimo de la tabla, un eficaz Osasuna, que lleva ya once partidos sin celebrar una victoria.

Triste bagaje de un aspirante a campeón, aunque siempre se excusará, porque es  un equipo muy sensible al lujo, que no podía soportar  de que estuviera  nevando, que el campo no podía ser el mejor aliado de su superioridad técnica y con que en  esas circunstancias era imposible salir con un victoria  rutilante. Mejor, el conservadurismo de un punto.

Lo cierto es que una vez más Zidane no tuvo ni arrestos ni imaginación ni fluidez táctica para provocar si acaso un mínimo fallo de un equipo pobre, pero maravillosamente coordinadamente tácticamente, con esa ligadura de diez metros entre retaguardia y primera línea constructiva. El paupérrimo sentido imaginativo de Zidane no le salió ni un conejillo ni siquiera un duende de su gorro de lana .

Lo peor es que el Madrid acumula sensaciones muy destructivas y anímicamente peligrosas. La peor es que Hazard ni es una “crack” ni un jugador fiable ni nada que se le parezca. Que Modric y Kroos se evaporan como el humo de una sauna llegado el minuto sesenta.  Como  vería físicamente Zidane a Modric, que le cambió y puso a su anterior “alter ego”, el siempre impresentable Isco. Y, luego, crucificar a Mariano, sin ritmo de competición y  refrescar un Benzema que quería huir de cualquier responsabilidad goleadora. Por no hablar de que si Lucas Vázquez es lateral, mi abuela es delantero centro.

Es lo que sucede en este Madrid deformado, de estrategias oblicuas, que es indolente en agresividad ofensiva y que siempre sucumbe con equipo bien dimensionado en defensa, que no le intenta jugar de tú a tú. Una perdición para esos goles furtivos, salvadores de Casemiro o Ramos, a falta de una realidad ciega de cara al gol. El Madrid es más infantil que una pistola de un  niño de las que ya ni se venden.

He visto jugar a Barcelona. Con Messi en el escaparate de su venta al mejor postor, con un deslumbrante Dembelé e incluso Griezmann,  parece un equipo atómico de cara a gol, comparado al Real realísimo de Zidane.

Aunque creo que el partido nació muerto para los blancos, como un aborto para el Madrid. Para empezar, las protestas de tres horas metidos en un avión de “prima donnas” del balón , cuando los pasajeros a Brasil o a Estados Unidos , con más horas, ni siquiera les dejaron volar. 

Luego que si el campo, que si la nieve, si que este Osasuna no me gusta , porque no para de correr y , encima, con un final obligado de dormir en Pamplona. Es un Madrid mu delicado, tan delicado que en el primer tiempo ni metió una pierna para disparar un sólo tiro a puerta. Podía haber pupa y una lesión por culpa del estado deplorable de  El Sadar. En fin, un cero en grados de termómetro, en cero de aptitud, en cero de goles. Un cero absoluto para un equipo que Zidane sostiene con más suerte que tino.

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