PUSKAS LE GUIÑO AL BAYERN

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El fútbol es miserable. Un español, un navarro, un “apestado” actualmente para el Bayern, al que quieren largar como sea y que está a punto de irse a Bilbao, fue el jugador que le clavó el cuchillo en la garganta a un Sevilla, que por lo menos no mereció perder. Pero en una final no valen las tablas. Y Javi Martínez, con su épico cabezazo, enterró la posible hazaña sevillista.

Uno recuerda que un gol del propio Javi Martínez le dejó al Sevilla sin final de Copa, cuando Javi era el maestro de ceremonias de ese triste, pero gran entrenador que Jupp Heyckens, que al final, se lo llevó al Bayer. Creo que el rostro de Javi Martínez denotaba una alegría amarga, como si hubiera traicionado a los españoles, y eso que le daba un título a un equipo que lo había despreciado. Pero el fútbol es un suspiro, un anhelo y la fuerza del sino de Javi Martínez fue el don Alvaro de la obra del Duque de Rivas. Se lo comió el diablo.

Pero me quedo con las insolencia del perdedor. Un increíble Sevilla. Desde luego, por su fuerza física, por su voluntad, pero bastante más por su su situación en el campo. Un sentido posicional bárbaro. La demostración de que Lopetegui es mejor entrenador de lo que creía el Real Madrid.

El Sevilla fue un divino científico de cómo anular una especie de fútbol estratosférico sensacional, insolente. El de Lopetegui ha sido el primer equipo en los últimos treinta lances ha hecho sufrir como una parturienta al Bayen. Incluso le obligó a rezar para recuperar su santidad. Además, por dos ocasiones, el marroquí Youssef En-Nesyri, pudo acabar con la el carácter indomable e invencible e de ese monstruo futbolístco que es actualmente el Bayern Munich.

Tuvo muchísimo mérito el Sevilla, con Lopetegui y Monchi de héroes a lo Daoiz y Velarde. Convirtieron al equipo hispalense un equipo incómodo, indestructible y capaz de poder acabar con un Bayern imposible de tratar. Ese portentoso Ocampos, ese increíble “matusalén” que es Navas. Ese central superlativo llamado Toure, que le hizo parecer a Lewandoswki un paquete de ariete. Tantas sensaciones espectrales de éxito, que tuvieron una morbosa recompensa.

Fue el Sevilla una pura acrobacia de estudio profundo de las estrategias muniquesas, para destrozar la pasión y la constante de ser una torturadora y una trituradora para picar la carne de cualquier equipo listo para acabar como una hamburguesa de Munich.

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