SUPERAR EL ESTIGMA DEL BAYERN

CELTA DE VIGO03BARCELONA

Del actual Barcelona puedo escribir con seguridad que no es el de Valverde. Mucho menos el de Quique Setién, que fue como un mal sueño. Es el mejor Barcelona en al menos año y medio. ¿Qué ha ocurrido?. Creo que Koeman ya no es el entrenador dubitativo, incoherente de su años del Valencia.

El tiempo le ha cambiado y se le ve más seguro en todo lo que hace. Creo que ha acertado a la primera vista con el equipo base. La retaguardia no había que tocarla excesivamente. Ha sido colocar a De Jong por el lado derecho y recuperar a Coutinho, que ciego es mejor jugador que Arthur y compañía.

En el ataque parece que tiene el nuevo y sensacional dúo de MessiAnsu Fati, que son como héroes entre todos los juguetes del fútbol. Son los nuevos Woody & Buzz de “Toy Story”. Juegan como en la película de dibujos. Se lo pasan bien, disfrutan.

Penosamente, el que sobra es Griezman, que es ya un desconocido jugador. El francés, que nunca me ha gustado, parece perdido, sospechoso de ser una china en la bota de Messi. No funciona. Falta un nuevo astro y Dembelé podría ser, pero también este otro galo vive en el país de nunca jamás.

Koeman es todo lo contrario de Zidane, que parece que le gusta un ejercito en que el de caballería juega en la marina, el de infantería lo pone artillería y así. Koeman ha encontrado un equipo base y no cree que lo cambie mucho.

Fue Ansu Fati el que abrió el horizonte de una nueva vida en el Barça, un nuevo mundo. Hizo un gol fabuloso, de fenómeno. Parecía que el equipo de Koeman se había hecho dueño y señor del partido. Pero por una rigurosa expulsión de Langlet pudo martillear la idea en el Barcelona de que podría poner el resultado en peligro.

Langlet aún así es excesivamente proclive a que lo echen del terreno de juego. En pleno diluvio vigués, el Barcelona se oxigenó mentalmente y hasta Messi se acercó un poco más a la versión decisiva del argentino. Quiso centrar, pero el balón entró y fue como si Messi llorara de alegría en su corazón.

El resto del encuentro fue un hipotético dominio celtiña. Pero Iago Aspas no tuvo su noche. Nolito alegró el epílogo del lance, pero ya era demasiado tarde. Había llovido mucho y los dos goles de ventaja del Barca calaban excesivamente en un Celta, que no parece muy diferente al que sufrió hace unos meses. Al final, Sergi Roberto cerro un resultado abrumador para un Barcelona, que parece ha logrado detener la tormenta, la crisis y que asoma al liderato de la Liga. Pero: ¿podrá el Barca superar la tragedia mental del Bayern?. La pregunta sopla en el viento culé.

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