TIFLIS, CIUDAD MILAGRO

GEORGIA12ESPAÑA

En un partido deplorable, patético de la selección,se salvó cuando estaba a punto de sonar la campana y certificar el enorme caos y desastre que Luis Enrique ha convertido a la selección, que llegó ser campeona del mundo no hace muchos años.

El gol de Olmo fue la “pera”, como si llegara algo imposible, perdido  porque del árbol que ha plantado Luis Enrique fuera factible  que pudiera salir una pera de éxito.

Caótico en sus elecciones, en sus alineaciones. Nadie conoce a los jugadores que hace jugar, debutar y fracasar. Jugadores de los que presume que los sigue puntualmente, aunque jueguen en equipos extranjeros.

Vaya usted a saber que ha visto en un jugador con apellido de “porro”. Se puede quedar el Sporting con él toda su vida. Es incomprensible que juegue Diego Llorente, cuando es un coladero en uno de los equipos que más recibe en la Premier, el Leeds de Bielsa.

Por si fuera poco, pone un central pequeño de estatura como Eric García. Escoge como titular a Fabián, que está para los tigres en el Nápoles. Y Thiago, criticado, abucheado, en el Liverpool. Hasta Guardiola ha perdido la fe en Ferran en el City. Por fin, Olmo, el de la “pera”, que tampoco goza de sus mejores momentos en el Leipzig.

Pero, ¿qué verá de Ligas este Luis Enrique?. ¿No hay buenos  jugadores que jueguen en España? ¿Nos está llamando a todos ignorantes, como si no viéramos la ligas de otros países? Es un personaje que no se soporta ni él mismo. Con un complejo de inferioridad terrible. El mismo complejo que le lleva a descubrir que la leche sale de un “olmo”.

La selección la ha convertido en un desfile de inutilidades como si no hubiera jugadores contrastados en nuestro país, en estos momentos, cuando te juegas un Mundial. Lucho se esconde en sus oscuras  gafas  de sol para hacernos creer que sabe más que nadie. ¡Qué bochorno!.

Navas, Iago Aspas, Villarín, Azpilicueta, Asensio – aún cojo-, De Gea y Koke y Saúl, justo  en momentos de capa caída, son todos mejores que lo que pone en el escaparate de su fiabilidad. Y menos mal que se ha vuelto a acordar de de Jordi Alba, el único que creaba peligro de gol, tras odiarle y boicotearle durante dos años.

Me guardo la palabra de lo que piensa cualquier español de Lucho. Es inaudito que se le mantenga en el cargo con casi siete partidos seguidos sin ganar. En cualquier club serio estaría en la calle, pero desde que el fútbol español este en manos de ese iluminado que es Luis Rubiales,  puede pasar cualquier cosa. Incluso que Luis Enrique siga en el cargo.

Oiga, que estamos hablando de Georgia, a la que ganó de milagro y con el primer gol, con más que posible fuera de juego de Morata, él único goleador en el equipo , que tampoco ni lo quiere la Juventus. Algo huele muy podrido en Las Rozas.

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