VOLVIO EL MONARCA DE LA CHAMPION

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Partidazo increíble del Real Madrid, al nivel de los mejores tiempos de sus conquistas de la Champion. Nadie puede especular sobre su fútbol directo, con toques mágicos de los magos Modric y Kross, la insolencia de Vinicius y ese santo de los tres palos, San Tiburcio Courtois.

Es como si en la Champion el Madrid se transfigurase en un equipo superior. Sí, existe una realeza, una corte de los prodigios europeos y seguro que el Real Madrid es el gran monarca de Europa, con una entidad hereditaria de ganar y siempre ganar.

Hay quien dice que todos los equipos europeos, absolutamente todos, disparan un complejo de inferioridad absolutamente definitivo cuando se enfrentan al rey de Copas. Es como si miraran en el espejo del fútbol y se vieran diminutos antes el gigante blanco.

Es cierto que el Atalanta tuvo que jugar con el atolondramiento de un equipo que necesita marcar con desesperación. Un ansiedad criminal que proporcionó que el Real Madrid disfrutara muchos metros para poder conducir, en algunos casos y, en otros, realizar contragolpes infernales, porque el espacio que dejaba el Atlanta entre sus escasa defensa y sus centrocampistas, era como un espacio en blanco, pero que muy blanco.

El Atalanta pecó de improvisación, con nerviosa ansiedad. Y le perdió su precipitación. Se podrá decir que jugó rematadamente mal, pero jamás se podrá decir que es un mal equipo. Le he visto hace poco destrozar al Milán en San Siro al Milán, al borde de haberle hecho trizas.

No, no es tan fácil el equipo de Bergamo. Ha sido últimamente, haciendo bueno su nombre, la heroína consagrada y reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza mayor de los equipos grandes. Simboliza en el Calcio el equipo contestatario que se ha rebelado contra todos los esquemas patriarcales del Calcio clásico y ha logrado obtener el respeto de sus rivales. Las pocas oportunidades que tuvo en Madrid fueron desbaratadas por es fenómeno llamado Courtois, que dado el actual estado de forma de Oblak, se convierte en el número uno, en el mejor portero del mundo.

Me decía un amigo psiquiatra que detecta en Vinicius una fobia hacia el gol, que logra nublarle la vista de cara a la finalización. Es digno de estudio psiquiátrico. Hizo una jugada maravillosa y falló lo más fácil, el gol. Se redimió con su jugada en el penalti que supuso el gol de Sergio Ramos y el de la tranquilidad.

En definitiva, la realeza del Madrid en la Champion sobre dimensiona la mezquindad del juego habitual en la Liga, la melancolía que proporciona la vaguedad táctica de Zidane, porque el orgullo de la Champion vuela como el dragón dorado de un monarca.

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